Las llamadas lentes de contacto o lentillas se colocan en el ojo para corregir los defectos de visión. Se presentan en modo transparente y se sitúan directamente sobre la córnea. Las primeras lentillas, tal como hoy las conocemos, empezaron a comercializarse a mediados del siglo pasado. Actualmente las lentillas se han convertido de uso común. Destacan, en especial, por la calidad de corrección visual, la comodidad y la estética.

Tipos de lentes de contacto

Las lentillas se dividen principalmente en duras o blandas. Las rígidas fueron las primeras en aparecer, pero, en buena parte, han sido sustituidas por las segundas. Por el tiempo que una persona puede llevar puesta la lente de contacto, así tenemos también diarias, semanales, quincenales, mensuales, etc. Si atendemos al problema visual para el cual se destinan, hablaremos de lentes para miopía, hipermetropía, astigmatismo o presbicia. Por último, existen las lentillas de tratamiento o de corrección y las estéticas.

Blandas y rígidas

Las lentes de contacto blandas presentan la particularidad de mostrarse flexibles y transpirables, lo que las hace más cómodas. Se recomienda quitárselas por la noche y guardarlas en un líquido especial, el cual desinfecta las lentes y las deja preparadas para utilizar otro día. Esto se hace para que el ojo descanse y no sufra la irritación que produce su uso durante demasiadas horas seguidas. 

No obstante lo anterior, las lentes tradicionales de contacto rígidas también presentan numerosas ventajas. Gracias en parte a componerse de un material más duro, aguantan varios meses. Deben quitarse igualmente por las noches para limpieza y desinfección. Además, los pacientes con astigmatismo obtienen mejores resultados de visión.

Diarias, semanales y mensuales

Las lentes de contacto diarias se emplean únicamente en un día y, por tanto, no necesitan ningún cuidado especial de conservación. Aportan un buen resultado en las personas que muestran alergia o excesiva sensibilidad. En cuanto a las semanales, estas duran unos quince días aunque, por la noche, necesitan igualmente un líquido de limpieza y conservación. Las mensuales, por su parte, son algo más baratas y también necesitan mantenimiento nocturno.

Hace poco salieron unas lentillas al mercado compuestas por una sustancia especial de silicona. Presentan la particularidad de que aguantan en el ojo varias semanas sin tener que quitárselas por las noches y sin ningún tipo de mantenimiento. La comodidad que provocan, por tanto, alcanza cotas muy altas.

Lentes de contacto de tratamiento y de fantasía

Desde hace unos años han surgido en el ámbito óptico también lentes de contacto especiales que cambian el color de ojos. Algunas incluso permiten que el iris parezca más grande, debido a su forma circular. Tanto unas como otras pueden utilizarse sin problema manteniendo una buena higiene ocular.

El uso de lentes de contacto requiere siempre de una visita al óptico u oftalmólogo para que este profesional cualificado nos indique las lentillas más convenientes para cada tipo de ojo. Una vez adquiridas, se deben seguir estrictamente las recomendaciones higiénicas, pues el ojo es un órgano extremadamente sensible. De este modo, no tendremos ningún problema.

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