La velocidad destaca, año tras año, como una de las principales causas de los accidentes de tráfico y su moderación haría disminuir exponencialmente las víctimas en las carreteras y calles de todo el mundo.

Existen, en el mercado, diferentes métodos para reducir la velocidad de los vehículos y seguro que muchos de ellos ya son conocidos por ti o, por lo menos, te suenan, pero no estaría de más que descubrieras cómo funcionan realmente algunos de ellos.

El paso peatonal sobreelevado

Su objetivo es mantener una velocidad que ya debería haberse visto reducida mediante medidas como la señalización vertical, las marcas viales, las rotondas y otras que, normalmente, se colocan al inicio de una travesía.

Se trata de un dispositivo fabricado in situ, que debe estar construido mediante materiales adecuados al hormigón y que debe tener un coeficiente de rozamiento que facilite las frenadas de los vehículos.

Su instalación se limita a esos tramos de vía urbana donde existan pasos peatonales y se quiera, por un lado, mantener la velocidad en niveles bajos; y, por otro, identificar y proteger el lugar de cruce de las personas.

El reductor de velocidad

Tiene un objetivo similar al paso peatonal sobreelevado, pero se diferencia por su fácil colocación y poco impacto sobre la vía. Es ideal para reducciones de velocidad eventuales o presupuestos más ajustados.

Existen, en el mercado, varios tipos de reductor de velocidad y consisten, generalmente, en una banda de goma de caucho o materiales plásticos

Anclado convenientemente al pavimento, “incomoda” a los conductores, que deciden sobrepasarlo a una velocidad superior para la que viene configurada el modelo y les obliga, instintivamente, a reducir la velocidad para llevar una circulación más cómoda.

Se pueden encontrar modelos para 30, 40 o 50 km/h que pueden ser instalados en parkings comunitarios, calles de urbanizaciones, las proximidades de los colegios, etc.

Las Bandas Transversales de Alerta (BTA)

Consisten en la modificación de la superficie de rodadura de la calzada, en forma de bandas transversales, y tienen como misión alertar a los conductores de un peligro inminente y transmitir la necesidad de adaptar su velocidad.

Lo hacen mediante vibraciones o ruidos que transmiten a la suspensión del vehículo y, consecuentemente, a la persona que va conduciendo. Hay muchas variedades y pueden agruparse en:

Fresadas: cuando se transmiten por debajo del rasante de la calzada, en forma de canales.

– Resaltadas: cuando se transmiten por encima del rasante de la calzada, en forma de jorobas

– A nivel: cuando presentan una textura diferente a la de la propia calzada y se encuentran, prácticamente, al mismo nivel.

No es cuestión de utilizar todos estos sistemas a la vez. Cada vía y circunstancia necesitan de una medida concreta para reducir la velocidad.

Ya conoces más métodos para no sobrepasar los límites de velocidad: paso sobreelevado, reductor de velocidad y Bandas Transversales de Alerta. Contribuyen a que nuestras vías y ciudades sean más seguras. Seguro que cuando vuelvas a pasar por encima de uno de ellos los verás de mejor manera.

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